domingo, julio 01, 2007

Blanche Dubois

...I Have Always Depended On The Kindness Of Strangers...


Me estoy volviendo loca. Aunque jamás se lo dejaré ver a nadie. Me vuelvo loca y las paredes de mi interior vibran con los ecos de vidas pasadas. Me pierdo entre las voces antiguas y el llanto presente. Entre las calles pobladas y las palabras gruesas, toscas, poco amables. Me estoy ahogando entre cuestiones que no me alcanzan. Entre personas que me persiguen. Entre miradas que me desconocen. Y me estoy desarmando, esperando las palabras que ya no me pertenecen. Mirando cómo pasa el tiempo y cómo voy envejeciendo.
Confieso que me estoy transformando. Que dentro mío, todo se enreda lento, para hacerme olvidar dónde me encuentro. Confieso que he robado alcoholes ajenos, besos ajenos, miradas ajenas. Creo que quiero hacerlos míos. Luego creo que sólo quiero recordar. Confieso que no me gusta la luz ni el día. Ni mis años ni mis ojos.
Admito esconderme entre joyas de vidrio pintado y disfraces antiguos. Entre cartas ajadas y recuerdos que aún me embrujan. Admito querer que quieran algo de mí. Creo que a veces sé qué es. Creo que a veces sé quien soy. Estoy escondida entre mis propios miedos y los de las personas a las que he atormentado. Pero no quiero decírselo a nadie. Admito mi soledad. Mas no puedo reconocer el paso del tiempo.
Y creo que no estoy tan loca. Sólo estoy sola, y algo más vieja, y mucho más amarga. Amarga de ecos y vibraciones. Amarga de deseos sin cumplir. Agria del paso del tiempo y la necesidad de atención. De no saber dónde me encuentro a veces. De querer estar entre las olas de trópicos lejanos, con voces suaves. Con brazos fuertes. Con paisajes amplios. Me estoy perdiendo. Pero no he de decirle a nadie. No aún. No hasta dejar este encierro. Esta miseria.
Los recuerdos no son vida, pero me permiten sobrevivir. No tengo más que piezas y ecos y aromas y melodías. Y deseo de escapar y caer en un abrazo que me cuide. No estoy loca. Sólo estoy sola. Vieja. Olvidada.
Confieso que no me permito ser olvidada. Primero he de volverme loca, antes de ser olvidada. Confieso que necesito la atención más que a nada. La trascendencia. La inmortalidad. Aún a costa de mi propia integridad. Aún a costa de destruir la realidad. Aún a costa de escapar y desvariar. Aún a costa de mi propia locura.
Pido por favor, que nadie se entere.

1 comentario:

angelito_tierno dijo...

muy buen texto, en ciertos momentos casi puedo escucharte decirlo, recitarlo, suave y pausadamente, casi en un susurro

a veces pienso q soy casi tan buen escritor como tu, casi.